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enero 17, 2012

La mano de obra y el impulso económico. La experiencia Brasilera.




Brasil está experimentando un crecimiento acelerado. A diferencia de la economía americana y de la economía de los países de la zona euro —en que una combinación de problemas, políticas mal articuladas y fragilidad del mercado consumidor han conspirado para ahogar el crecimiento económico—, todo parece indicar que Brasil volverá a lograr este año que su PIB crezca por encima de la media. Impulsado por una serie de factores —entre ellos la demanda de materias primas, una clase media de alto poder adquisitivo y en franco crecimiento, grandes flujos de inversiones extranjeras y la explotación de las reservas de petróleo de los yacimientos de la capa pre-sal—, el país está experimentando un crecimiento sin precedentes en el pasado reciente.
El crecimiento económico lleva aparejado una mayor prosperidad nacional, aunque también plantea una serie de nuevos desafíos, que puede que el país no esté todavía preparado para afrontar. "Uno de los mayores problemas de Brasil", dice Masao Ukon, socio de Boston Consulting Group de São Paulo, "es la escasez de mano de obra cualificada". De hecho, la mano de obra cualificada, uno de los principales factores impulsores del crecimiento de la economía brasileña, es un recurso precioso cuya oferta insuficiente puede dar lugar a riesgos significativos para la trayectoria de crecimiento del país.
Cuando la demanda supera la oferta
En su nivel más básico, la escasez de mano de obra cualificada en Brasil es poco más que un desequilibrio entre la oferta y la demanda. Con la economía del país en franco crecimiento —y en el contexto de un historial de pocas inversiones en educación por parte del Gobierno— las empresas que operan en diversos sectores e industrias necesitan trabajadores más cualificados que aquellos que el mercado de trabajo ofrece hoy en día, lo que lleva a no alcanzar cuotas de contratación, aumenta la presión sobre los empleados contratados y ralentiza el crecimiento. La escasez es especialmente acentuada en empresas que necesitan técnicos e ingenieros. Debido a la demanda de gran cantidad de esos especialistas, las industrias de petróleo, gas, inmuebles y el sector aeroespacial se vieron fuertemente golpeados por la insuficiencia de mano de obra.
Aunque muchos países en desarrollo estén viviendo un fenómeno semejante, la cuestión de la mano de obra es especialmente severa en Brasil, que se situó de forma reciente en tercer lugar en el ranking mundial de países con problema de escasez de mano de obra. Según un estudio de la empresa de recursos Manpower, que entrevistó a más de 40.000 empleadores de 39 países diferentes, un 57% de los empleadores en Brasil no consiguen encontrar los profesionales cualificados que necesitan para operar sus negocios. Cláudio Lampert, director del departamento jurídico de la empresa brasileña de logística Grupo LLX, es uno de esos empleadores. "La falta de mano de obra cualificada no es un problema que tendremos que enfrentar en el futuro; es un problema actual", dice. "En este momento, necesitamos contratar a 3.000 trabajadores". Esa deficiencia acentuada de mano de obra tiene implicaciones muy serias para los ciudadanos brasileños, para las empresas locales, extranjeros que estén buscando empleo en Brasil y para el futuro de la economía del país en general.
¿Cómo se explica la falta de mano de obra cualificada en Brasil y cuáles son los antecedentes históricos de la escasez actual? Aunque las respuestas a esas preguntas tengan diversos matices, muchos observadores citan la poca inversión hecha por el país en educación como principal responsable del déficit actual de mano de obra. Roberto Civita, por ejemplo, director del Grupo Abril, mayor conglomerado de medios de Brasil, dice que hace falta trabajadores cualificados en el país porque "Brasil básicamente ha ignorado la educación durante buena parte de su historia". Respaldando esa tesis, muchos académicos especializados en el tema dicen que, al principio de la era colonial, la élite brasileña descuidó de forma deliberada la educación a causa de los activos productivos con que lidiaban (los cuales, hasta la mitad final del siglo XX, giraban, sobre todo, en torno a la producción y la exportación de activos primarios), que no requerían el uso de mano de obra calificada. Ese antecedente histórico contribuyó a la formación de un sistema educativo mal diseñado para atender las necesidades de una economía diversificada y en rápido crecimiento.
La mayor parte de los especialistas cree que la solución para la escasez de mano de obra en Brasil es de largo plazo y requiere la ampliación del acceso a la educación, construcción de más escuelas y mejora de la calidad de las instituciones educativas ya existentes. ¿Pero qué se puede hacer para tratar la cuestión a corto plazo? ¿De qué modo las empresas brasileñas están lidiando con el problema? ¿Trabajadores extranjeros altamente cualificados podrían y deberían ser usados para suplir esa laguna? ¿Cuáles serían las implicaciones de largo plazo de un déficit prolongado de mano de obra?
Las empresas entran en escena
La brecha creciente entre las proyecciones sólidas de crecimiento y la insuficiencia de mano de obra cualificada hizo que empresas brasileñas —como la minera Vale (antigua Compañía Vale del Río Dulce o CVRD), Petrobras y Schincariol — tomaran en serio la escasez de mano de obra creando universidades corporativas. Aunque no tengan la intención de sustituir a los sistemas educativos convencionales, las universidades corporativas se parecen cada vez más a ellas. Su objetivo es acelerar la adquisición de conocimiento académico facilitando su aplicación práctica en el trabajo a través de cursos breves de inmersión como los que se encuentran en los ambientes académicos.
Valer, Universidad de Vale, gastó US$ 34,7 millones en 2010 en programas educativos en toda su cadena de valor —de técnicos operacionales y especialistas hasta líderes de gestión— llegando incluso a proveedores con dificultades para proporcionar servicios de alta calidad debido a la baja cualificación de la mano de obra.
Valer ofrece entrenamiento a sus trabajadores en los sectores de minería, operaciones portuarias y ferroviarias, entre otros. Sólo en 2010, la universidad formó a 60 ingenieros ferroviarios que, de lo contrario, no tendrían el conocimiento necesario para las operaciones de la empresa. La universidad también está considerada líder absoluta en la formación de profesionales especializados en la extracción de minerales de la floresta amazónica. Aunque enfocada en los conocimientos técnicos especializados propios de la compañía de minería, Valer suple al mismo tiempo la laguna dejada por las deficiencias del sistema educativo brasileño. "No nos interesa enseñar matemáticas y portugués", observa Desiê Ribeiro, gerente de educación de Vale. "Pero debido a los fallos en la enseñanza brasileña, muchas veces nos vemos obligados a hacerlo".
La Universidad de Petrobras, en Río de Janeiro, enfrenta otro desafío: la formación de ingenieros con capacidad intelectual que les permita desarrollar y poner en práctica nuevas técnicas para la extracción de petróleo a 7.000 metros de profundidad en el océano bajo capas de rocas, sal y arena. Al introducir en su currículo básico el entrenamiento de personal para actuar en plataformas en alta mar, la Universidad de Petrobras planea preparar buena parte de los cerca de 8.000 a 9.000 trabajadores que serán necesarios para llevar a cabo operaciones en aguas profundas hasta 2015, un número muy por encima del que tiene que ser formado por la enseñanza nacional. La empresa es conocida en todo el mundo por su conocimiento puntero en la explotación de aguas profundas.
¿Pero qué pasa con aquellas empresas que no tienen universidades corporativas que les suministren un flujo estable de profesionales cualificados listos para incorporarse a posiciones críticas que satisfagan las expectativas de crecimiento? Incluso Petrobras tiene déficit de profesionales cualificados, ya que un 45% de su mano de obra se jubilará en breve llevándose con ella un montante sustancial de experiencia y know-how. La empresa de logística LLX, parte del Grupo ENX, de Eike Batista, ya tiene carencia de mano de obra cualificada. Con la construcción del complejo industrial del Superpuerto del Açu ya en marcha —y que podría convertirse en uno de los mayores complejos portuarios del mundo—, "la falta de mano de obra no será un problema: ya lo es", explica Cláudio Lampert, consultor jurídico de la empresa. LLX tiene dificultad hoy en día para encontrar más de 3.000 trabajadores para la construcción y la operación del puerto.
Demandas semejantes de trabajadores cualificados y trabajadores con preparación técnica en servicios financieros, consultoría, en los sectores industriales y de cerveza, entre otros, preocupan mucho a las empresas brasileñas. "Nos hemos quedado sin brasileños", dice Luiz Mendonça, consejero delegado de la unidad internacional de negocios de Braskem, compañía química líder en el sector de bioplásticos.
Por una política de puertas abiertas
Si se toman en cuenta los desafíos educativos y el fantástico desarrollo económico actual, tal vez fuera interesante para Brasil permitir, con criterio, la entrada de trabajadores cualificados en la economía doméstica. Pero desde la primera presidencia de Getúlio Vargas (de 1930 a 1945), la burocracia federal brasileña siempre ha tenido un ministro de Trabajo muy fuerte y una jerarquía de tribunales especializados en extensas leyes laborales preocupadas por proteger el mercado de trabajo doméstico. Sucesivos gobiernos apoyaron, en su mayoría, el estatus quo, sobre todo en lo que concierne a los límites de admisión de trabajadores extranjeros. El 7 de julio de 2011, Carlos Lupi, ex ministro del Trabajo, resumió la oposición del Gobierno a emitir permisos de trabajo al destacar que "en Brasil, estamos en proceso de crecimiento, por eso es preciso garantizar que el mercado de trabajo continúe siendo fuerte para los brasileños".
El volumen de autorizaciones de trabajo concedidas de forma reciente por el ministerio de Trabajo, requisito para la emisión del visado de trabajo por una embajada o consulado brasileños, ilustra muy bien la magnitud del problema al que se enfrentan las empresas nacionales. Durante los primeros seis meses de 2011, las autorizaciones aumentaron cerca de un 18% respecto a los años anteriores, llegando a 28.556. Sin embargo, sólo un 44% eran válidas por uno o dos años, duración máxima concedida para permisos de trabajo temporal, mientras que un 39% eran válidas menos de 90 días. Aunque el Estado de São Paulo tuviera un PIB de US$ 548.000 millones en 2008, el equivalente a un 33% de la economía nacional, sólo se expidieron 1.461 permisos de trabajo para profesionales en general y ejecutivos en el Estado, lo que demuestra aún más la preponderancia de las políticas proteccionistas. Además, un 17% de los visados de trabajo brasileños se emitieron para las visitas de soporte técnico de menos de 90 días, sin contrato de trabajo en Brasil, según la política brasileña de transferencia de know-how, maximizando al mismo tiempo las plazas de trabajo disponibles para los trabajadores locales.
El análisis de los datos de autorización de trabajo permite identificar áreas en que el mercado de mano de obra extranjera está supliendo la escasez de mano de obra doméstica. Durante los primeros seis meses de 2011, se concedieron un total del 25% de visados de trabajo a equipos de plataformas de petróleo en alta mar en el Estado de Río de Janeiro, lo que representa, de lejos, el mayor bloque de beneficiarios y un área esencial para la inversión directa externa. Después de EEUU, la segunda nacionalidad de candidatos que reciben visados es Filipinas, con 2.294 (un 9%) candidatos, muchos de ellos contratados por poco tiempo para el trabajo en navíos. La mayor categoría de beneficiarios en el Estado de São Paulo son los "artistas y atletas" seguidos del personal de soporte técnico de corto plazo y de la tripulación de aviones y navíos del sector turístico. Por lo tanto, las tres principales categorías de beneficiarios de visado en São Paulo no quitan oportunidades de empleo a los locales.
El senador Cristovam Buarque resume la dificultad de la economía brasileña al decir que "Brasil está bien, pero no va bien", es decir, la situación actual es buena, pero el país no está avanzando en la dirección correcta. Como líder en la batalla por la mejora de la calidad de la educación en Brasil, Buarque enfrenta el desafío diario de convencer a los accionistas de la economía brasileña de que la educación es un asunto que merece atención inmediata. Con por lo menos US$ 30.000 millones destinados a proyectos de infraestructura para la Copa del Mundo de 2014 y las Olimpiadas de 2016, la opinión del senador parece relegada a un segundo plano en este momento. La mayor parte de los políticos prefiere no hablar sobre las implicaciones a largo plazo de un sistema educativo fallido. La respuesta más común a la situación económica actual consiste en sacar provecho del crecimiento mientras dure.
La propuesta de un Plan Nacional de Educación está en el Congreso después de cerca de un año y ha recibido más de 3.000 enmiendas. El plan consiste en fijar metas cuantificables para la medición de la mejora del sistema educativo del país a lo largo de diez años. El hecho de que muchos políticos brasileños estén tardando en aprobar la ley de la enseñanza puede ser simplemente reflejo de lo que pasa en la cultura del país. Según Júlio Sampaio, presidente de la Asociación Alumni, institución brasileña sin fines de lucro dedicada a la enseñanza de la lengua inglesa, la élite local nunca se preocupó de garantizar educación de calidad para todos los brasileños.
¿Donde estará Brasil de aquí a 20 años sin un esfuerzo del Gobierno para mejorar la calidad de la educación? ¿Cuál será el impacto sobre el PIB y sobre las inversiones directas si no se hiciera nada en el sector? Aunque nadie pueda responder a esas preguntas directamente con cifras, el consenso es que el problema de la educación en Brasil no se solucionará a corto plazo, y que los ejecutivos con la mirada puesta en el país no pueden dejar de tenerlo en cuenta.
A pesar de tener una cultura que está empezando ahora a valorar la educación y la preparación profesional, Brasil ofrece también una amplia gama de oportunidades que mostrará orgullosamente al mundo por primera vez en 2014 con ocasión de la Copa del Mundo. Aunque los líderes empresariales brasileños reconozcan las dificultades en lo que concierne a la mano de obra en el corto, medio y largo plazos, ellos continúan siendo optimistas acerca de los escenarios de crecimiento. Sean cuáles sean los planes de las empresas, consolidar o ampliar los programas universitarios actuales, o aumentar el número de trabajadores extranjeros en la medida en que el proceso de obtención de visados se vuelva más flexible, el hecho es que los ejecutivos esperan que sus proyecciones de crecimiento se confirmen. En la medida en que la demanda de mano de obra cualificada se vuelva más importante, de forma semejante se volverán los esfuerzos para encontrarla y crearla. Como dice Civita: "Si yo tuviera 27 años y pudiera estar en algún lugar del mundo, estaría en Brasil".


fuente: Marcus Anderson, Thomas Baldwin, Lisa Lovallo y Gabriel Pumariega, miembros de la Lauder Class de 2013, son los autores de este artículo. 
Publicado el: 11/01/2012

diciembre 18, 2011

Evolución de formas laborales en Rosario. Artículo publicado en unr.edu.ar por Juan Pablo Hudson

El mundo del trabajo contemporáneo es realmente complejo. Existen estadísticas que marcan transformaciones recientes contundentes: en el 2002 el índice del desempleo en el Gran Rosario ascendía al 24,3%; en la actualidad, por el contrario, ese porcentaje se redujo hasta el 7,8%.

Este retroceso notable de la cantidad de desocupados en un contexto de repunte de la actividad industrial ha sido acompañado y celebrado por voces que afirman un retorno del trabajo e incluso de la progresiva reinstalación de una incipiente sociedad salarial. Ahora bien, sin perder de vista estas cifras, vale la pena indagar de qué maneras se han ido reconfigurando los circuitos productivos y el mapa laboral. Siguiendo al Colectivo Situaciones, debemos mencionar que lejos de una reposición literal del trabajo, lo que vemos consolidarse es el trabajo multiforme. Es decir, la emergencia de múltiples formas laborales que incluyen desde cooperativas (autónomas o con financiamiento estatal), nuevos subsidios, la reactivación y consolidación de ciertas ramas y gremios de la industria, y la masificación de condiciones de precarización difundidas de diversos modos, incluidos los casos de neoesclavitud en talleres o fábricas clandestinas. La pretendida hegemonía de la industria y del trabajo formal se ve desbordada por la combinatoria de empleos y estrategias para generar ingresos.
 

Se suman también otro tipo de situaciones que cuestionan esta supuesta reposición literal del trabajo. En las cooperativas autogestionadas por obreros se incorporan trabajadores jóvenes a medida que se logran ciertos niveles de crecimiento. Las investigaciones que llevé a cabo con estos jóvenes -entre 18 y 25 años- me permitieron conocer que sus vidas han estado  signadas por la alternancia o combinación entre períodos de desocupación y realización de changas, empleos en negro y cobro de subsidios estatales, y la asunción de todo tipo de trabajos precarios y temporarios. Ocurre entonces que a pesar del cumplimiento estricto de las condiciones de trabajo en las cooperativas, e incluso que en ciertos casos se los incorpora como socios plenos, los pibes permanecen en las fábricas durante tiempos muy breves, se ausentan en forma reiterada, no cumplen con los horarios, rechazan cualquier marca disciplinaria, y manifiestan un desapego con las tareas que realizan. De allí los conflictos y desencuentros generacionales que se generan con los obreros más grandes. Para estos jóvenes, según testimonian, el trabajo no se inscribe como el organizador principal de sus vidas, ni es una marca decisiva en la construcción de su identidad, ni tampoco es una fuente de orgullo y dignidad. Más bien aparecen otro tipo de experiencias decisivas, como puede ser el consumo, las amistades, las salidas nocturnas, los viajes o el tiempo libre. Se trata de jóvenes que, a diferencia de los obreros de mayor trayectoria, no fueron socializados ni subordinados bajo los preceptos del sistema fabril.

¿Debemos añorar la eficacia disciplinaria del viejo sistema laboral?
No. Más bien comprender –evitando sentencias morales- qué nuevos sujetos se incluyen en el multifacético escenario actual y qué nuevos horizontes en materia de trabajo pueden abrir los jóvenes.

Trabajo multiforme, nuevas generaciones que no producen su subjetividad e identidad en las experiencias laborales que transitan, son algunos rasgos esenciales de nuestra época que remarcan la extensión y profundidad de las transformaciones ocurridas en las últimas décadas. 

Por Juan Pablo Hudson Doctor en Ciencias Sociales (UBA). Licenciado en Comunicación Social (UNR). Becario Postdoctoral del CONICET. Autor del  libro recientemente publicado: “Acá no, Acá no me manda nadie. Empresas recuperadas por Obreros 2000-2010 (Tinta Limón Ediciones).
 

enero 31, 2011

La economía no es sexista.



El siete por ciento de las 4 mil 500 empresas agrupadas en la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias (Ammje) quebró por la crisis económica en el país, por lo que entre 2008 y 2009 más de 300 trabajadoras perdieron su empleo.
Los empleos perdidos no se han recuperado por completo y el sector industrial es el más afectado por la situación económica, señaló en entrevista Alia Lorena Ibarra Ávalos, quien hoy tomó protesta como presidenta de Ammje para el periodo 2011-2013.
"lo de los burritos ya estaba saturado.
...¡Y ahora quien podrá rescatarnos!"
Ibarra Ávalos refirió que durante el momento más crítico de la crisis económica en el país cerraron alrededor de 315 empresas (micro, pequeñas y medianas), que al menos tenían una persona empleada. Esta situación es grave, ya que en promedio una fuente de trabajo significa un apoyo para seis personas, subrayó.
El sector más afectado fue el industrial, pero también resultaron perjudicados los ramos de comercio y servicios, éstos son los sectores en los que operan las 4 mil 500 socias de Ammje, ubicadas en 24 estados de la República, detalló la presidenta de la organización.
A pesar de que los empleos perdidos no se han recuperado por completo, Ibarra Ávalos aseguró que pese a la inestabilidad que enfrenta el país por la crisis económica y la inseguridad, las empresarias son un gremio que ha logrado sostenerse.
Por ello se comprometió a continuar con la creación de empleos y a sumar más socias a Ammje mediante un proyecto de solidaridad empresarial, que consiste en la capacitación de otras mujeres para que puedan consolidarse como empresarias, entre ellas las artesanas y habitantes de zonas rurales.
En el país, de cada cinco negocios tres son encabezados por mujeres, lo cual significa que las mexicanas son el sustento de más de 15 millones de familias en el país.
La creación de fuentes de trabajo no sólo pretende mejorar la economía de las familias de las empresarias sino incidir en el desarrollo del país que ha sido frenado por “la incertidumbre económica y de seguridad”.
 En este escenario, la participación económica de las mujeres siguió en aumento y para 2009 se situó en 42 por ciento y su inserción en el mercado laboral creció 25 por ciento en los últimos 40 años, abundó.
 La importancia de la participación económica de las mexicanas debe ser tomada en cuenta por las autoridades, para terminar con la burocracia al momento de “bajar recursos” destinados al apoyo de las empresas de mujeres, señaló Alia Lorena Ibarra.
 Además de agilizar los trámites para tener acceso a los programas, se debe realizar un “análisis exhaustivo” para que sin importar el tamaño de la empresa todas paguen impuestos, de este modo, aseguró “tendremos mejores resultados”.
 En este sentido, la también propietaria del Instituto Universitario Anglo Español, en Durango, llamó al gobierno federal y a los estatales a trabajar de manera conjunta para crear más empleos, pues éste es el modo de “salir adelante”.
Fuente: Guadalupe Cruz Jaimes para CIMAC.